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En Casa De Un Amigo

by Guest on Feb 15, 2017 Historias de sexo 25431 Views

Tena como quince aos cuando tuve mi primera experiencia 
sexual. Fue tras una fiesta en casa de un amigo, para ser 
ms concreto con su hermana mayor. El motivo de la fiesta 
fue celebrar los dieciocho aos de mi primo Carlos. Nos 
reunimos toda la prole de primos (somos quince) y nuestros 
respectivos amigos y amigas. Lo celebramos con msica, 
cerveza, ginebra, otras bebidas baratas de alta graduacin 


y unos cuantos canutos.


A las tres de la madrugada empezaron a marchar casi todos 
los congregados, camino de la discoteca o de la cama. Yo 
me qued rezagado, para ayudar a recoger y arreglar los 
destrozos. Al final nos quedamos solo Carlos, que estaba 
demasiado borracho y call dormido en un sof, su hermana 
Andrea y yo.

Hacia las cuatro acabamos de recogerlo y limpiarlo todo, 
pero como an tenamos ganas de fiesta metimos a su hermano 
en la cama y nos quedamos escuchando msica y apurando alguna 
botella en el comedor. Como ninguno de los dos tenamos 
coche no podamos ir a otra parte, por lo que nos quedamos 
bromeando y charlando los dos solos. An no se como a Andrea 
se le ocurri jugar a strip-poker. La verdad es que los dos 
estbamos bastante tocados por el alcohol y los canutos, 
as que empezamos el juego totalmente desinhibidos y sin 
saber como acabara aquello.


Andrea tena cuatro aos ms que yo. Era alta, morena y con 
el pelo largo. Con ojos color miel y una figura que pareca 
moldeada para salir de un pastel. Me sacaba palmo y medio, 
pero a parte de eso debo decir que yo no estaba (y an no estoy) 
mal.


El que perda la mano deba desprenderse de una prenda, 
pudiendo, eso s, recuperar hasta dos prendas en la ltima 
mano si se superaba una prueba propuesta por el contrincante.

El juego empez bien para m. Le arrebat los zapatos, el 
cinturn y las medias todo seguido, pero entonces mi suerte 
cambi. Por suerte para m dispona de ms piezas para perder, 
por lo que cuando haba perdido cinco manos seguidas an 
conservaba la camisa, los pantalones y los calzoncillos.


Cuando Andrea ya se las daba de ganadora inminente le arrebat 
el vestido. Ella se hizo la tmida y me dijo que tendra que 
quitrselo yo mismo. Se puso de pie para que pudiese desabrochar 
la cremallera, y tras bajarla situ mis manos sobre sus 
hombros para deslizar los tirantes y permitir que el vestido 
cayese a sus pies. Vi entonces su ropa interior: un sujetador 
transparente que me mostraba sus juveniles pechos y un 
tanga de fantasa plagado de corazones rotos. Apreci 
tambin un tatuaje a juego; un corazn en su trasero, que 
tras contemplar unos instantes bes de modo furtivo. Not 
como ella se estremeca por mi descaro, pero lejos de recriminarme 
ri mi osada y me dijo que si quera ms debera ganrmelo.


Yo me las daba de felices, pero su amenaza se convirti en 
un hecho. Me gan tres manos ms seguidas, por lo que para 
evitar perder los calzoncillos me someti a una prueba: 
deba besar su corazn, y cuando me acerqu dispuesto a 
hacerlo me dijo que ya lo haba hecho antes. Eso era no peor 
que poda hacerme, puesto que como podis imaginar arda 
de deseos por tocarla. Pero en vez de frenarme bes su pecho 
izquierdo, bajo el que not su corazn desbocado. Cuando 
la solt not como su tanga se pona hmedo.


La siguiente mano la gan yo, y la prueba a la que la somet 
era la misma que ella me plante antes a m. Me bes en el pecho.


Fue un beso largo y apasionado que acab con un mordisco 
en mi pezn izquierdo. Cuando nuevamente me llev otra 
mano Andrea se neg a aprovechar su ltimo comodn, por 
lo que desabroch su sujetador y recorr sus pechos con 
manos temblorosas. Ella estaba ya empapada, tanto que 
los labios de su sexo se dibujaban bajo la fina tela. Bajo 
mis calzoncillos haca ya rato que mi sexo luchaba por emerger 
La siguiente mano la gan nuevamente. No saba que pedirle 
que hiciera, porque lo que realmente deseaba era poseerla.


Ella se impacientaba, por lo que me dijo que hara lo que 
le pidiese. Entonces se me ocurri algo que deseaba internamente, 
con vistas a su posible derrota: le ped que se afeitara 
el sexo.


Lo dije sin pensarlo antes, por lo que cre que me enviara 
a la mierda o algo parecido. Pero en vez de eso se levant 
en silencio y se dirigi al bao, donde a los pocos segundos 
o como extraa crema de afeitar de un spray. Durante los 
quince minutos que me dej solo tuve que contenerme para 
no masturbarme. Me serv una ltima copa y piqu cuatro 
aperitivos para matar el tiempo.


Cuando volvi not como el volumen de su pubis se haba reducido, 
pero no as su humedad. Se sent frente a mi y tom los dados 
para reemprender la partida. Esa vez gan ella. Tras unos 
segundos de dilacin me dijo que como haba empezado yo 
ella tambin tena derecho a ser mala. Pens que me hara 
depilar con cera, pero en vez de eso fue a buscar unos pauelos 
de seda y me at a una silla. Entonces empez a masturbarse 
frente a m, deslizando su mano bajo el tanga empapado.


La verdad es que estuvo a punto de hacerme llegar a correrme, 
pero ella acab antes y me liber de mis correas.


Era la mano definitiva. Ya no haba vuelta atrs. Quien 
ganase se llevara el pastel (o debera decir el queso?).


Pero cuando lanc los dados por segunda vez ella simplemente 
se rindi sin tan siquiera mirarlos. Se levant frente 
a m, me dio la espalda y dej caer el tanga empapado en el 
suelo. Me levant de inmediato, la abrac y la bes en la 
boca. Ella me fren, impidiendo que me quitase los calzoncillos.


Se sent sobre la mesa y me gui para que me comiera su sexo 
recin rapado. Sabore sus labios, su vagina, su cltoris 
y tras poner sus piernas sobre mis hombros de vez en cuando 
lama su precioso culo. Los dos estbamos a punto de corrernos 
cuando omos ruido en el pasillo. Era el hermano de Andrea, 
que se haba despertado a causa de nuestros gemidos animales.


Andrea le acompa de nuevo a su cuarto, y an estaba tan 
borracho que no pregunt a su hermana que haca desnuda 
a las cinco de la maana en el comedor..


Luego volvi para ofrecerme su culo. La penetr violentamente, 
tanto que ella exclam de dolor. Pero ella ya estaba entrenada 
en esos asuntos, por lo que en vez de frenarme me acompaaba 
agarrndome por las nalgas mientras con una mano yo acariciaba 
su sexo, que pareci duplicar su tamao por la excitacin 
que estaba recibiendo. Ella tuvo un largsimo orgasmo, 
tras el que me apart para recibirme en su boca. Eyacul 
abundantemente en su boca; tanto que no pudo tragarlo todo 
de un solo golpe. Se limpi entones la cara con la mano y luego 
mi sexo, por fin satisfecho

Article source: https://sexstoriesclub.com/historias-de-sexo/112-en-casa-de-un-amigo.html

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